BILLETES DE COSTA RICA PARTE 1

Publicado en por Jose Felix Marcano

Las casas de moneda, llamadas también cecas o cuños, son las instituciones que se dedican a fabricar monedas. Estas casas son importantes porque proveen del circulante monetario que se necesita para las transacciones comerciales.

En 1825 se estableció la primera Casa de Moneda de Costa Rica, con carácter provisional, y se ubicó en Alajuela. Se llamó “Ingenio San José de los Horcones” y allí se acuñaron las primeras monedas fabricadas en oro.

El 13 de octubre de 1828 se creó, con carácter permanente, la Casa de Moneda de Costa Rica, la cual se estableció en San José e inició funciones en 1829. Las primeras monedas que acuñó fueron del tipo de la Federación Centroamericana, con troqueles traídos de Guatemala.

Hoy no sabemos con exactitud adónde se ubicó el primer edificio de la Casa de Moneda que se instaló en San José en 1828. En 1833 se trasladó a una casona de adobes adonde se encuentra en la actualidad el edificio del Banco Nacional, en avenida primera, y de allí pasó a otro recinto situado frente a la antigua estación del Ferrocarril al Atlántico.

Imágenes de billetes según Bancos emisores

Finalmente, en 1917, la Casa de Moneda de Costa Rica se reubicó al costado este de lo que hoy es la antigua Aduana Principal, en un galerón de estructura metálica y láminas de zinc en sus paredes, que hoy es el Teatro de la Aduana, en donde se mantuvo hasta su cierre en 1949.

La Casa de Moneda sólo funcionó por períodos. El tiempo restante permaneció cerrado, debido a la escasez de metales para fabricar monedas o también debido al deterioro de la maquinaria y los altos costos para reponer la existente.

Esta situación provocó una escasez constante de moneda, por lo que se autorizó que circulara moneda extranjera o se mandó a fabricar moneda en los Estados Unidos e Inglaterra. En los períodos en que la Casa de Moneda estuvo cerrada, se mantuvo el puesto de ensayador para que éste verificara la calidad de las monedas que estaban en circulación.

La Casa de Moneda de Costa Rica fue muy beneficiosa para el país. En sus inicios impulsó la actividad minera, como un recurso para obtener el metal necesario para la acuñación de monedas. Proveyó de circulante a una economía que cada vez necesitaba más moneda para las transacciones comerciales e impulsó la especialización de trabajadores en campos como la fundición de metales, el ensaye, el grabado y la mecánica, trabajadores que también realizaron tareas a nivel privado en la fabricación de boletos de café, sellos de metal, joyería y reparación de maquinaria entre otras.

Esta institución cerró en 1949, durante el gobierno de la Junta Fundadora de la Segunda República. Los argumentos para su cierre fueron que la maquinaria estaba muy deteriorada y que su renovación requería de una inversión considerable. Además, la introducción de maquinaria más eficiente habría provocado que la fabricación anual de monedas de Costa Rica se realizara en unas pocas semanas, y que el cuño quedara sin trabajo el resto del año.

El cierre de la Casa de Moneda de Costa Rica se justificó por el deterioro de su maquinaria, generó nostalgia por la pérdida de una industria nacional, pero abrió paso a la modernización de nuestro sistema monetario gracias a la creación del Banco Central de Costa Rica, en el año 1950.

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